“¿Por qué el mundo se está convirtiendo en un lugar menos tolerante y más radical?”. Expertos de distintos ámbitos trataron de responder esta pregunta en el Common Action Forum 2016. La falta de una respuesta global a la crisis de refugiados, una narrativa descontextualizada en los medios o el riesgo de fenómenos nacionalistas y aislacionistas fueron algunas de las respuestas

60 millones de refugiados en un mundo con 40 conflictos armados y 70 situaciones de tensión o como explicó en la segunda edición del Common Action Forum Amin Awad, director de Operaciones de ACNUR para Oriente Medio y África, “estamos ante una nueva era, con numerosos conflictos abiertos que afectan no solo a los países que los sufren, sino también a sus vecinos. No hay mecanismos de gestión de estas crisis, convirtiéndolas en zonas muy peligrosas”. “En Líbano -con poco más de seis millones de habitantes- se concentran más de un millón de refugiados sirios, los mismos que han llegado a Europa. Esta situación presenta enormes retos económicos, políticos y sociales para los países limítrofes y puede terminar creando problemas”, advirtió, lamentando que “los llamamientos de financiación actuales están siendo respondidos solo parcialmente, al 10%”.

“La crisis de refugiados no es un problema de los países vecinos sino de la comunidad internacional”

Para Önhon la UE “ha fracasado” en su actuación. “Pese a las advertencias de Turquía de que, si no se atajaba, estábamos ante una de las mayores crisis humanitarias del siglo, ha visto su dimensión demasiado tarde, cuando los refugiados llamaban a sus puertas”. “Algunos países quieren construir zonas neutrales para mantener el problema lejos de su territorio. Pero es una cuestión global y requiere soluciones globales”. Respecto al acuerdo firmado con la Unión Europea -que presentaba “serias dudas legales” como expresaron los propios expertos de Naciones Unidas- Önhon lo definió como “un paso muy importante para resolver esta crisis”. “Ha frenado a las mafias y las muertes en el Egeo, pero ha trasladado el problema al Mediterráneo”. Criticó sin embargo que, en la práctica, “ni se acerca a las expectativas creadas, esperábamos mucho más. Muchas promesas, pero poca entrega”.

De la política comunitaria de salvamento y rescate a la de seguridad y defensa

Para entender lo que está sucediendo, el profesor de Derecho Internacional Público de la Universidad Carlos III, Félix Vacas, aseguró que “no estamos ante una crisis migratoria sino estructural de la sociedad globalizada” y la UE debe gestionarla “con una política migratoria real y efectiva en términos legales y morales”. Como experto en paz y seguridad, Vacas destacó el cambio de la política comunitaria que “pasó de salvamento y rescate en el Mediterráneo a seguridad y defensa con la OTAN con el fin de luchar contra las mafias”. “Este patrón se continuó en el Egeo y cuando la situación empeoró en 2015, culmina en la Operación Poseidón tras el llamamiento de Turquía y Alemania a la OTAN”. “El propio texto Hacia una reforma del sistema común de asilo, la UE reconoce que su política es “inhumana e insuficiente, pero no hay otra solución”, matizó. En su exposición Vacas exhortó a “pasar del burden-sharing– reparto de la carga- al profit-sharing -del beneficio”, poniendo como ejemplo a los 30.000 exiliados españoles que el presidente mejicano Lázaro Cárdenas acogió en la Guerra Civil y que contribuyeron, entre otras cosas, a ampliar la red de universidades del país azteca.

Desde la óptica de Gonzalo Fanjul, director de porCausa, fundación dedicada a la investigación y al periodismo, “la crisis de refugiados está en el epicentro de una serie de retos globales; la desigualdad y la pobreza están en el origen de la migración económica, al tiempo que se está produciendo una pugna entre los derechos de los individuos y los de los territorios, con el riesgo de fenómenos como nacionalismo y aislacionismo”. “Nos encontramos en la progresión a la regresión, discutiendo el Derecho de Asilo o los derechos de la infancia”, afirmó mientras definía a los medios “más como parte del problema que de la solución, ya que reaccionan en lugar de ser proactivos”. Fanjul hizo un llamamiento a “cambiar la narrativa” insistiendo en que “la neutralidad no es equidistancia, estamos obligados a pensar en quién gana con esta situación, como la industria de control de fronteras.” “Los luchadores por los derechos fueron perdedores en algún momento, para finalmente ganar, como las sufragistas o los antiesclavistas”, recordó.

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